SUMARIO: 1.-Orígenes y definición de la democracia.    2.-Crisis democrática .   3.-Democracia en México.    4.-Nuevas tendencias democráticas.    5.-Relación de la democracia con el ciclo de conferencias: “Constituciones en movimiento”.        6. Conclusiones. Bibliografía.

1. Orígenes y definición de la democracia

Fue hace más de 20 siglos en Roma y Grecia en donde se encuentra la primera concepción de democracia, con base en una práctica popular de la toma de decisiones. El nacimiento de un régimen demandante de participación de los individuos no permaneció en el tiempo, sufrió de transformaciones que lo llevaron a convertirse en lo que ahora conocemos.  En ese entonces Grecia se encontraba dividida en infinidad de ciudades que formaban, cada una, estados; el poder exclusivo existente anterior a la instalación de la democracia provocó cuatro revoluciones, para así dar origen a un gobierno de este tipo.

  1. Primera revolución: consistió en quitar a los reyes su autoridad política, dejando sólo la religiosa.
  2. Segunda revolución: atacó la estructura de la base de la sociedad griega, la familia.
  3. Tercera revolución: introdujo a la plebe en la ciudad, modificándose los principios del Derecho Privado, dándole interés al bien común.
  4. Cuarta revolución: fue necesaria para que se establecieran las reglas del gobierno democrático.

El gobierno democrático se dio por la integración de los sectores de la población en cada revolución, de aquellas personas que llegaron a territorio griego sin haber nacido allí y de los lumpen, es decir, aquellos que no habían nacido en una familia como tal y que no se encontraban en ningún geno pero formaban parte del conjunto de gentes llamado demos, lo que permitió que quedaran unidos en la sociedad. El Estado Griego surgió con la ampliación de las familias a los genos, después a las tribus, luego a las fatrias (fraternidades integradas por varias familias que compartían generalmente la misma cuna, bienes y valores) posteriormente se dio origen a la polis, la ciudad griega, y finalmente el Estado. El individuo tuvo que socializar para que pudieran ser identificados como Estado Nación, en Grecia existía la discusión de asuntos públicos en las ágoras que eran espacios abiertos que servían de asambleas en donde se daban a conocer los problemas y las decisiones que se tomaran.

El estado Romano surge con la conquista Etrusca, en el siglo VII a.C., su estructura fue muy parecida a la de Grecia. En Roma existían los gens, derivados de las familias y formando luego las tribus que estaban divididas en diez curias en las que se albergaban 100 gentes, las personas que no formaban parte de estas organizaciones sociales, debieron ser integradas paulatinamente debido a las necesidades que la evolución del sistema presentaba. El patriciado creó los comicios por centurias, era la gran asamblea política del Estado romano, y tenía funciones electorales, legislativas y judiciales en las que con el surgimiento de los problemas de orden económico y militar se tuvo que integrar a la plebe a las actividades del Estado, aunque con sus limitaciones, al mismo tiempo se limitaba a la institución por medio de órganos patricios, estos eran los comicios por curias, la magistratura y el senado. Las instituciones se modificaron manteniendo al Rey, al Senado y a los Comicios por curias y centurias.

Por democracia, en el sentido estricto de la palabra, se comprende un régimen plural, incluyente, en donde el poder soberano reside en una mayoría representada por una minoría, capaz de identificar los intereses generales y de velar por el bien de la mayoría, por su estabilidad y justicia, aunque esto último quede más en la teoría que en la práctica.

En el análisis de la democracia se identifican tres niveles, lo que es la teoría, la práctica y el pensamiento democrático. En la actualidad la democracia recibe varias acepciones como democracia económica, democracia social, pero esto no significa que se hable de democracias distintas ya que ésta reúne los demás subtipos.

2.-Crisis democrática

Hoy en día es común escuchar la palabra democracia. Sin duda está presente en la vida del pueblo mexicano ya que por ser nuestra forma de gobierno nos debería ser beneficiosa ya que para eso se implementó, no obstante, para un porcentaje importante de la sociedad, la democracia en México sigue siendo un objetivo. Aunque se considere que la democracia se ve representada a través de diferentes medios como lo son las elecciones, lo esfuerzos por lograr un verdadero Estado de Derecho aun no se ha consolidado.

La democracia ocurre a partir de que el ciudadano participa dentro del sistema político. Sin embargo, muchas veces hablamos de un estado de ingobernabilidad resultado de que la teoría democrática se va quedando atrás ya que no se adapta a las necesidades del país y en consecuencia encontramos las limitaciones de un régimen democrático. Gabriela Palavicini Corona en su libro Gobernabilidad y Democracia, menciona que el concepto de crisis en general no puede ser aplicado a la democracia en sí, pues esta presenta oscilaciones entre una aplicación más estricta, una menos estricta y una aplicación de la misma, dependiendo al contexto al que se haga referencia.  Siguiendo este contexto es que algunos países en el mundo pueden caer en una crisis de la democracia o presentar rasgos de estar en crisis, sin embargo otros  se adaptan a su realidad.

Creemos que la democracia no está en crisis, sino que no está respondiendo a los intereses de la colectividad, por eso es que muchas veces pensamos que la democracia en nuestro país no existe, no obstante la democracia está ahí, presente como lo está el Estado, como una ficción que no sabemos como utilizar para sacar el mayor beneficio. Hablar de crisis de la democracia implica un análisis profundo pues se refiere al hecho de que varios de sus componentes y características representativas no tienen lugar en los distintos Estados que se precisan de tener este tipo de gobierno. Esto porque la democracia está en movimiento y se tiene que adaptar  a la circunstancias de la época, por ejemplo: la democracia del siglo V no es la misma de la del siglo XXI. Quizá no se trate de una crisis radical de la democracia sino de un estancamiento de la misma pero no en lo práctico sino en la teoría ya que la práctica busca adaptarse a la realidad que se le presenta. Se transforma la política que  implica cambios en niveles nacionales e internacionales, motivo por el cual es conveniente señalar que la democracia en su origen tenía otras exigencias en comparación con las nuevas que a ella se le exigen.

No hay que dejar de lado que la democracia puede tener una crisis política, social o económica. En el sentido político se encuentra relacionado con la crisis de los sistemas políticos,  en el sentido económico, al endeudamiento. En muchos casos la crisis democrática provoca la pérdida de credibilidad de los líderes del país y genera la falta de interés de los ciudadanos.

3.-Democracia en México.

La democracia mexicana es una obra todavía en construcción, con logros importantes pero también con desafíos de peso. Los logros tienen solidez suficiente para afirmar que, sin duda alguna, México es hoy en día una democracia, y que esa democracia avanza. No obstante, la magnitud de los desafíos indica que todavía hay mucho por hacer para mejorar su calidad.

Entre los logros destacan: el acuerdo sobre la constitución y sobre una nacionalidad y ciudadanía incluyen tes; un marco legal adecuado (aunque no siempre respetado a plenitud) para la protección de los derechos civiles, políticos, económicos y sociales; el mejoramiento constante del sistema electoral, la libertad y diversidad de los partidos políticos, y la posibilidad real de alternancia de partidos en el gobierno; el control civil sobre los militares y las policías, ejercido con peculiaridades nacionales; los esfuerzos por aumentar la transparencia y minimizar la corrupción; la irrestricta libertad de prensa; la creación y actividad de organizaciones civiles independientes; la búsqueda de un auténtico federalismo; la incorporación (parcial) de los tratados internacionales de derechos humanos a la legislación nacional; y una permanente tarea legislativa y de construcción institucional que busca consolidar la democracia.

Los desafíos son a menudo el otro lado de la medalla de los logros específicos enumerados en el párrafo anterior, o sea aspectos negativos que los contrapesan, y en ocasiones son asuntos distintos donde no se registran avances suficientes. Entre los desafíos son notables: la debilidad del Estado de derecho, la extremada desigualdad económica y social, la influencia de las grandes empresas sobre las políticas públicas, las dudas sobre la equidad del sistema electoral, la mala imagen pública de los partidos políticos y el distanciamiento entre las élites políticas y la ciudadanía, la insuficiencia de la rendición de cuentas y de oportuna respuesta gubernamental, la inseguridad pública, la persistencia de la corrupción pese a los esfuerzos por erradicarla, la concentración de la propiedad de los medios electrónicos de comunicación, la baja participación popular, y la centralización excesiva de las principales decisiones en la capital de la República.
México tiene actualmente una democracia de calidad algo mayor que mediana, con muchos aspectos en necesidad de mejoría.

La democracia en México puede y debe ser mejorada. Después de todo, México tiene una democracia, con defectos, cierto, pero igualmente acariciada por su pueblo, que quiere más y mejor democracia: una democracia de alta calidad. En los niveles legal e institucional, México se desempeña aceptablemente. Sus leyes, sus instituciones públicas y privadas, sus partidos políticos, su sistema y organismos electorales funcionan bien, aunque con algunas deficiencias.
El diseño institucional es usualmente adecuado, y las instituciones tienen razonables capacidades operacionales para cumplir con sus cometidos. Sin embargo, la implementación concreta de sus tareas y metas a menudo se ve retrasada con respecto al diseño institucional y las provisiones legales. Por ello, con frecuencia se dice que México sería un país mejor si simplemente su constitución tuviese estricta vigencia.

En otras palabras, las leyes e instituciones democráticas no han llegado a ser plenamente funcionales, y además algunos legados de un pasado autoritario necesitan ser removidos.

En muchas áreas ya se han registrado mejoras: la preservación de las libertades básicas, aunque subsistan violaciones esporádicas a las mismas; un sistema electoral que a pesar de muchas ríspidas controversias continúa nivelando el campo de juego; un sistema de partidos que –aun entre muchos rencores- brinda opciones reales a los votantes; la creación de agencias fiscalizadoras y de protección de los derechos humanos; la implementación de un servicio profesional de carrera; mayor acceso a la información pública, y del público a la información; la reforma del sistema judicial; y sobre todo, el respeto declarado a la constitución por parte de todos los actores relevantes y de la ciudadanía. Otras mejoras sustanciales están pendientes de realización, y parece haber suficiente voluntad política para llevarlas a cabo. Estos avances muestran que, detrás de las disputas políticas cotidianas y pese a los muchos rezagos, la clase política y la ciudadanía mexicana han sido capaces de crear ideas, instituciones, prácticas y actitudes novedosas, que gradualmente llevaron a la democracia virtualmente sin derramamiento de sangre ni convulsiones, y siempre preservando las libertades básicas y la estabilidad política. Esto merece crédito. El pacifismo y el gradualismo mexicanos pueden ser considerados como un ejemplo para otros países en transición a la democracia alrededor del mundo.

Otra cuestión que debe ser tenida en cuenta: un contexto social y económico equitativo es parte integral de toda democracia que funcione. La eliminación de la pobreza y la marginalidad social es un imperativo para México. En las actuales condiciones económicas y sociales, un gran número de mexicanos vive en la miseria frente a la opulencia de pequeños sectores. Algunos de ellos solamente la padecen, y caen en la marginación. Otros emigran a Estados Unidos, buscando una vida mejor. Otros más, rechazan un sistema político que no les brinda posibilidades de progreso. La democracia tiene que proveer a todos ellos de esperanza: esperanza en un mejor futuro. Este es el desafío principal para la joven democracia mexicana. Con estas ideas, podríamos concluir con lo que afirma el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 en su página 270: “México debe incrementar la efectividad de su democracia para que los logros en materia económica y social se traduzcan en mejoras permanentes en la calidad de vida de los ciudadanos”.

4.-Nuevas tendencias democráticas.

Analizamos las últimas tendencias en cuanto a democracia en las últimas 3 décadas ( 1980-2011).

Los sistemas democráticos, para hacer frente a nuevas realidades, tienen que legislar y precisar cuestiones novedosas pues vivimos rodeados de tecnologías que nos abren paso a la globalización, que otorgan libertades o no las quitan. La democracia a la par se ha servido también de tecnologías, se ha vuelto dinámica y está en constante cambio por lo que debe también crear medios de defensa  para las amenazas que pongan en riesgo su existencia. Curiosamente estas amenazas también afectan directamente a los derechos Humanos pues no puede existir democracia donde no se respeten los derechos humanos, y éstos realmente sólo se encuentran salvaguardados y protegidos en un sistema democrático.

Se puede definir a la democracia como el sistema en el cual los gobernantes son electos periódicamente por los electores; el poder se encuentra distribuido entre varios órganos con competencias propias y con equilibrios y controles entre ellos, así como responsabilidades señaladas en la Constitución con el objeto de asegurar los derechos fundamentales que la propia Constitución reconoce directa o indirectamente. La democracia presupone un orden jurídico, una Constitución y un Estado de Derecho que garanticen las libertades y los derechos fundamentales de las personas. Orden jurídico, Constitución y Estado de Derecho se dan en una democracia, o no son realmente tales. En una verdadera democracia la minoría o minorías políticas tienen que ser protegidas, son la garantía mínima para la existencia de elecciones periódicas, que los ciudadanos tengan la posibilidad de decidir si se convierten en mayoría gobernante, y que los dirigentes realicen el esfuerzo de cumplir con sus promesas electorales, si no ellos o sus partidos pueden ser castigados por los electores en la siguiente elección. Las minorías políticas se convierten en el verdadero control.

Entre los derechos humanos, hay dos que se encuentran en el nacimiento y la base del sistema democrático: la igualdad y la libertad. La democracia social impulsa una forma de desarrollo humano; éste, de acuerdo con los informes del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), es “el aumento de las opciones para que las personas puedan mejorar su vida”.

En la democracia, el poder tiene que estar distribuido entre varios órganos. En un sistema democrático, la responsabilidad debe abarcar no sólo a los funcionarios públicos. Toda persona poderosa, ya se trate de empresarios, dirigentes sindicales, religiosos o comunicadores, deben estar obligados a rendir cuenta de sus actos. El control del poder únicamente existe en un sistema democrático constitucional, o sea, dentro de un régimen representativo. La impunidad destruye la confianza social en el propio sistema.

Democracia es sinónimo de tolerancia, del derecho a pensar distinto, del examen de todas las doctrinas, de que éstas son iguales y deben tener la posibilidad de persuadir el intelecto y la voluntad humanos. La democracia es pluralismo y derecho a disentir. La democracia es diálogo, discusión y negociación política. El disenso político implica que se está en contra de los gobernantes, no en contra de la forma de gobierno, lo cual es la base misma de la oposición. La democracia se fundamenta en el derecho, no en el temor.

La democracia implica transparencia en la información, medios de comunicación libres, responsables y comprometidos con la verdad. La fuerza armada es recurso último de defensa de la democracia, cuando han fracasado todos los otros medios y no queda otra posibilidad que su utilización para salvaguardar a la propia democracia, a la Constitución y al orden jurídico libremente auto-otorgado por la mayoría de los ciudadanos.

LAS DEMOCRACIAS EN AMÉRICA LATINA

La democracia en América Latina: Se haya altamente ideologizada, con un sentido maniqueo. Dicha discusión a menudo levanta una cortina de humo sobre las realidades políticas que impiden un examen objetivo de éstas.

  1. Democracia en carácter formal: que consiste en la celebración de elecciones libres, objetivas, equitativas y periódicas.
  2. Democracias de carácter material: El respeto y protección de los derechos humanos, primordialmente de los de carácter civil y político; el papel que juega la oposición, y la des concentración del poder y el equilibrio entre los órganos de éste.
  3. Democracia de carácter social: Se refiere a la calidad de vida de los habitantes, tomando en cuenta satisfactores tales como alimentación, educación, protección a la salud, trabajo, vivienda y esparcimiento.

Pareciera que tanto la democracia como los gobiernos autoritarios en nuestra región responden a ciclos u olas que abarcan a la mayoría de los países. Hay épocas en que proliferan los gobiernos militares, los dictadores y las autocracias en general; otras, en que prevalece cuando menos la democracia electoral. Es probable que en estos ciclos influyan factores políticos y económicos externos, tales como guerras mundiales, guerra fría, caída de los precios de los principales productos -materias primas- en la región, intervenciones armadas de potencias, apoyos externos a los autócratas, golpes de Estado auspiciados o, al menos, con la simpatía de Estados Unidos.

A partir del final de la segunda guerra mundial existió una ola democratizadora en la región como consecuencia del triunfo de las potencias aliadas. Sin embargo, a principios de los años cincuenta, encontramos un ciclo de autocracia que incluyó a países como Argentina, Venezuela, Guatemala, Colombia, Cuba, Paraguay y Perú.

A partir de la segunda mitad de los años cincuenta, algunos países regresaron a la democracia; se produjeron varios movimientos de masas con idearios de contenido social. No obstante, desde la revolución cubana en 1959, en diversos Estados triunfó la doctrina de la seguridad nacional, lo cual implicó la intervención del ejército en la política, como fue el caso de Perú, varios de los países de Centroamérica, Bolivia, Argentina, Uruguay, Brasil, Chile y Ecuador, preservándose a lo largo de los años setenta regímenes civiles no-dictatoriales en Colombia, Costa Rica, México y Venezuela.

A finales de los años setenta paulatinamente comenzaron a restaurarse sistemas constitucionales en República Dominicana, Perú, Ecuador, Argentina Uruguay y Honduras. Este proceso se aceleró a mediados de la década siguiente y a finales de ella, en que casi todos los países del área calificaban como democracias electorales, ya que los gobiernos eran resultado de elecciones competidas y generalmente objetivas y limpias.

Las democracias electorales, en términos generales, han sido incapaces de enfrentar con éxito la lucha contra esas dos grandes lacras: pobreza e insultante desigualdad social, lo que aunado al desprestigio de los partidos políticos y de la clase política, a la corrupción y a la impunidad, en varios países a finales del siglo XX y principios de este XXI, se presenta un nuevo ciclo, sobre todo en algunos países de América del Sur. Un gran reto para la democracia en los países de la región es su indiferencia, cuando no desprecio, por el Estado de Derecho. Todos quieren que se aplique la ley al vecino pero no a él ni a su familia y amigos cercanos. Sintomático es que Fernando Henrique Cardoso, distinguido sociólogo, quien en alguna época no consideraba con acierto el valor del orden jurídico en la sociedad, y ex-presidente de Brasil, manifiesta que una de las lacras de este continente latino se encuentra en que no se acepta el Estado de Derecho ni la ley.

En relación con la eficacia en la lucha contra la corrupción sólo dos países sobresalen: Uruguay y Chile, aunque en Colombia y Venezuela, el 40% de los ciudadanos expresaron que se está progresando en la mencionada lucha. Empero, estos datos pesimistas encuentran una pequeña brecha de luz:

  • En promedio, en la región latinoamericana, se pasó de 26% de los ciudadanos en 2004 a 30% en 2005 y a 38% en 2008 en la percepción de que se avanza en la lucha contra la corrupción.
  • Las personas que aseguraron que han conocido la realización de un acto de corrupción disminuyó de 26% en 2001 a 20% en 2005 y a 15% en 2008.

La concepción democrática no se encuentra completamente arraigada en América  Latina. El Latinobarómetro contuvo entre sus preguntas las dos siguientes: Si usted tuviera que elegir entre la democracia y el desarrollo económico ¿cuál diría usted que es más importante? y, ¿en general, diría usted que está muy satisfecho, más bien satisfecho o nada satisfecho con el funcionamiento de la democracia en (su país)? A la primera pregunta el 52% respondió que el desarrollo es lo más importante, el 25% que la democracia y, el 17% que ambos por igual. En 2008 el 53% respondió afirmativamente a la pregunta de que no le importaría que un gobierno no democrático llegara al poder si pudiera resolver los problemas económicos. Los datos anteriores son preocupantes si no se puede ofrecer un nivel digno de existencia a la familia, se prefiere el desarrollo y no la democracia. Considero que en América Latina es claro que desarrollo socioeconómico y democracia tienen que ir de la mano y viceversa. Si no ocurre así, ningún sistema democrático tiene asegurada la estabilidad y la gobernabilidad. Asimismo, Chile es el país en donde funciona mejor la democracia (44%), seguido por Uruguay (43%) y Costa Rica (42%).

Después de la segunda guerra mundial, varios de los más importantes países de Europa occidental y continental incorporaron en sus Constituciones, nuevas o revisadas, instituciones para proteger con eficacia los derechos humanos y para asegurar el sistema democrático. Fue una ola constitucional en Europa de especial trascendencia, después de la catástrofe del fascismo, de la conflagración armada y de la victoria de la democracia. En ese sentido, las Constituciones de Alemania Federal e Italia se distinguieron; posteriormente, la de Francia.

Respecto a la jurisdicción, justicia constitucional o Derecho Procesal Constitucional, como ahora se denomina por varios autores, se han creado tribunales o cortes especializadas en esta materia, aunque en algunos casos el nuevo sistema subsistió con el “americano”. Esta corriente comenzó en Guatemala, con la Constitución de 1965 y la Corte de Constitucionalidad, cuya efectividad fue casi inexistente, en virtud de que resolvió sólo un recurso en cuanto al fondo. El siguiente país que creó un órgano de esa naturaleza fue Chile en 1970, lo suprimió en 1973 y lo restableció en 1980; su funcionamiento no gozó, obviamente, de independencia durante la dictadura militar. Ecuador estableció, en 1945, un Tribunal de Garantías Constitucionales, pero la decisión última correspondía al poder legislativo; en 1978, creó un Tribunal con igual denominación, pero sin facultades decisorias. En su Constitución, expedida veinte años después, estructuró un verdadero Tribunal Constitucional. En Perú, en 1980, se estableció un tribunal de carácter constitucional cuya competencia fue para resolver en última instancia las acciones de habeas corpus y de amparo, así como las acciones de inconstitucionalidad; de estas últimas conoció poco, debido a que funcionó durante corto tiempo.

La ola democratizadora, de mediados de los años ochenta, continuó, impulsó y fortaleció la creación de esos órganos constitucionales. En 1985 Guatemala restableció la Corte de Constitucionalidad, con facultades más amplias que su antecesora, se establecieron salas constitucionales autónomas dentro de las cortes o tribunales supremos en El Salvador en 1983, reformada en 1991; en Costa Rica en 1989; en Paraguay en 1992; en Nicaragua en 1995, aunque las principales facultades corresponden al pleno de la Corte; en Venezuela en 1999.

En la actualidad existe una fuerte corriente reeleccionista. El presidente encuentra con frecuencia los medios constitucionales, a veces muy forzados, para perpetuarse en el poder. Ahí está el ejemplo mencionado de Chávez y actualmente en el Congreso de Nicaragua existe un proyecto similar que parece no goza de la simpatía legislativa.

De esta manera la democracia de América Latina, en la mayoría de los países, no está consolidada. Preocupa que puedan ocurrir retrocesos incluso en el aspecto electoral, después de que a partir de finales de la década de los ochenta, en general, los procesos electorales han sido limpios.

América Latina no contemplamos ni creemos posible una fuerte democracia material si la gran mayoría de la población no conduce una existencia digna, con satisfactores económicos, sociales y culturales suficientes. El reto es enorme. Lo podemos afrontar. De estos treinta años de fortalecimiento democrático y constitucional, no debe darse ningún paso hacia atrás. Ningún retroceso. Al contrario. La ruta es el fortalecimiento y la consolidación de la democracia política y social. Ello es también nuestra responsabilidad y debe ser, asimismo, nuestro compromiso.

5.-Relación de la democracia con el ciclo de conferencias: “Constituciones en movimiento”.

La democracia es un sistema político construido sobre la idea de la libertad y la igualdad de todos los miembros de la comunidad política. El problema de la democracia en la historia ha sido la forma de construir un sistema que produzca leyes que representen adecuadamente los intereses conflictivos en una sociedad desigual, además de que dichas leyes se ejecuten debidamente. Existen diferentes formas de construir este sistema democrático y como muestra de esto, les mostramos grosso modo las modalidades de sistemas democráticos de diversos países, de acuerdo a lo que se expuso por distinguidos constitucionalistas contemporáneos, en el ciclo de mesas redondas “Constituciones en movimiento”.

SISTEMA DEMOCRÁTICO FRANCÉS, por: José Gamas Torruco.

El sistema francés es semiparlamentarista y semipresidencialista. El Presidente, es electo popularmente de forma directa en elecciones. Su cargo es de 5 años. No puede reelegirse; no tiene responsabilidad política frente al Parlamento; puede disolver la Asamblea Nacional (lo puede hacer una sola vez al año) y su función principal es la de nombrar al Primer Ministro. Puede convocar referéndums para la aprobación de proyectos de ley, garantiza la preservación del Estado y es Jefe Supremo del Ejército, y puede acudir a la Asamblea para establecer diálogos o debates. El Primer Ministro tiene responsabilidad ante el Parlamento; es propuesto por el Presidente; requiere para iniciar proyectos de ley, del 10% de votos en la Asamblea Nacional; goza generalmente de una mayoría en la Asamblea y, fortalece al Presidente frente al Parlamento.

La Asamblea también puede recurrir al referéndum. Nombra la Asamblea diversos nombramientos en el Gabinete Presidencial, controla y evalúa las acciones del Gobierno. La Asamblea está constituida por 60 diputados y 60 senadores. Por medio de las comisiones dentro de la Asamblea, se consigue más participación dentro de esta y las delegaciones legislativas u ordenanzas deben ser ratificadas de forma expresa. Existe un tipo de amparo que funciona por vía de excepción y actúa en aquellas leyes que no sean consecuencia de Referéndum.

Existe un Consejo Constitucional el cual analiza previamente los proyectos de ley antes de que se promulguen y si contravienen a la Constitución, son derogadas. El Consejo Económico Social y del Medio Ambiente está fabricado por una asamblea cuyos miembros representan a los factores reales de poder y estudia la presencia económica social de Francia en el Mundo.

Francia acepta que parte de su Derecho Interno es parte del Derecho Europeo. El pueblo francés tiene en decadencia su soberanía debido a que comunidades regionales autónomas tienen el derecho a derogar parte del Derecho Nacional y por otra parte, el Derecho de la Unión Europea, funciona como Derecho Nacional Francés.

SISTEMA DEMOCRÁTICO ESPAÑOL, por: César Astudillo.

Su Constitución de 1978 ha sido reformada sólo una vez. Existen reformas ordinarias y extraordinarias en su Constitución, las ordinarias son reformas a artículos dentro de la misma, en cambio, las extraordinarias representan la fabricación de una nueva Constitución constituida por medio del referéndum. La Constitución española posee un principio democrático redefiniendo su legitimidad, un principio liberal en cuanto a su parte orgánica y un principio de supremacía el cual está en decadencia. Un punto interesante es que la soberanía española y la supremacía constitucional están en controversia. Esto se debe a cambios externos e internos que ha sufrido España.  El principal cambio externo se debe al proceso de la construcción de la Unión Europea, pues desde el 2004 adoptó el 50% de la legislación europea. El proceso interno se debe al modelo territorial de España. En 1992 se establece que el derecho comunitario local tiene una mayor jerarquía que el propio Nacional. España es un Estado quasifederal ya que desde el 2004 y por medio del Estatuto de las autonomías, se reconoce que existen dentro del territorio español, estados asociados o autónomos (País Vasco, Galicia y Valencia) los cuales tienen su propia jurisdicción, tienen una propia administración y un propio sistema económico. Estos estados asociados exigen actualmente una separación de España a través del referéndum.

La primera reforma constitucional fue llevada a cabo en 1992 con lo cual establece el sufragio pasivo a todos, abriendo puertas a la ciudadanía europea y al derecho de votar en sus municipios. La segunda reforma constitucional está en proceso y plantea el principio de estabilidad presupuestal limitando económicamente a la administración pública, propuesta en respuesta a la actual crisis económica.

SISTEMA DEMOCRÁTICO SUIZO, por: Armando Soto Flores.

No es un país sino una comunidad de naciones y pueblos. Está compuesta de muchos idiomas, con muchas variantes geográficas y étnicas. En 1848 surgió una alianza de estos pueblos con lo cual surge el País de ligas. Durante la ocupación francesa en 1802, se conforma un Estado confederado y se fabrica una propia constitución, la cual tendría adelantos en derechos humanos, en el sistema federal, en la constitución del ejército y fue facultada de expandirse en función de referéndums e iniciativas.

Existe una Asamblea del Pueblo conformado por el poder que constituyen los cantones los cuales tienen cada uno una propia constitución, un gobierno y reconocen de forma distinta los derechos humanos. Encima del derecho cantonal regional se sitúa el derecho federal.

La Constitución Suiza fue promulgada en el año 2000 y contiene los principios de Estado liberal de Derecho; federalismo; democracia parcialmente directa y de Estado social. El principio de subsidiariedad, que define su policía exterior, está depositado en la Asamblea del Pueblo y no en el Presidente.

La Asamblea del Pueblo es la Asamblea Federal que está constituida por un Consejo Nacional de 200 diputados y un Consejo de Estado, conformado por 46 diputados cantonales, más el Presidente del propio Consejo. Este Consejo Nacional escoge a los miembros del Consejo Federal (órgano supremo de gobierno dirigido por un ejecutivo colegiado); a los de la Cancillería Federal (cuya función es la administración, asesoramiento y evaluación del Consejo Federal) y a los jueces federales que juntos conforman los tribunales de la confederación.

6. Conclusiones.

Para concluir, colocamos la siguiente imagen debido a que, en nuestra opinión, representa los valores de la democracia actualmente.

DESCRIPCIÓN DE LA IMAGEN

Una democracia no significa que todo el pueblo deba gobernar, ya que las decisiones realmente solo las toman un pequeño conglomerado que se desprende de el pueblo, me refiero a los Sufragantes (Ciudadanos Electores que ejercen la soberanía el día de las elecciones durante la jornada electoral para elegir a una clase Política Gobernante). A esto se le llama Democracia Horizontal, mientras que hay otra parte de ésta democracia: cuando la clase Política Gobernante, de acuerdo con las estructuras institucionales y constitucionales trabajan conjuntamente para otorgar protección y beneficios al pueblo en general. Desgraciadamente en nuestro país todavía no hemos llegado a este Ideal de Democracia, pero no es debido a que las estructuras constitucionales no lo permitan, sino a que las personas que conforman nuestra “Clase Política” no son capaces de ejercer esta responsabilidad de una manera adecuada por la tangible corrupción de la que todos los días hemos sido víctimas por lo menos una vez.. Sin embargo bien podríamos decir que las cosas son posibles si trabajamos conjuntamente para que ese Ideal se convierta en una realidad.

Consideramos que la imagen pude tener varios significados, entre ellos, que el camino a la democracia es un camino arduo, no es fácil llegar a ella por distintas razones, que son los que hacen que el pueblo en ocasiones no crea en la forma de gobierno democrática como un medio al servicio de los ciudadanos. Sin embargo, el problema no radica en la falta de democracia sino en los obstáculos que obstruyen la consolidación y transformación creando una especulación en la población de una devaluación de la democracia.

La imagen representa que aun no llegamos a la democracia plena, pero que vamos avanzando con las nuevas tendencias democráticas y por ello es tiempo de actuar para consolidar el objetivo que se encuentra quitando las piedras y caminando firmemente por el camino.

Bibliografía:

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